Invierno



Hallé tormenta en tus ojos cuando ayer me miraste.
Después empezaron a llover aquellos azules mares de cristal,
y temblabas, 
al compás de el cielo gris.
Llegaba el invierno,
tu estación.
Comenzabas a congelarte,
como todo lo demás.
Como un gélido lago en el mes de febrero,
en tu mes.
No podías esconder la nieve de tu pelo,
porque este también peinaba al viento,
mientras con tus acardenaladas manos luchaban contra los demonios de tu inmensidad.
Mirabas a aquella enorme cúpula carbón llamada cielo,
inhalabas el espacio al que te faltaba por llegar.
Este punto y final.
Todo sin darte cuenta de que estaba ahí, 
a tu lado.
Entonces comprendí
que este mundo,
no era para ti.

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