Quedarme
Segura.
Decidida.
Ante ella,
un futuro prometedor.
Quizá no
tanto.
Aun así,
tenía un plan.
Ya no.
Tiró
todo de golpe
por un
gran precipicio de dudas.
¿El
motivo?
Su
ausencia.
Odiaba las
despedidas.
Odiaba los
‘ojalas’.
Odiaba todo
aquello
que no
podía ser suyo.
‘Siempre
seré libre’, decía.
Hasta que
llegó él.
Ahora ya
no habla de libertad.
Habla de
no marcharse.
De quedarse.
De permanecer
en el sitio
del que salió
huyendo.
¿Qué ha
cambiado?
¿Qué te
ha pasado, para que te quedes?
Y la respuesta
a las preguntas,
siempre la
misma.
Él.


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